Cierta noche, frente a un cuadernillo color ocre de obscuras hojas, un hombre, de mirar taciturno y a la vez lleno de jovialidad, garabateaba su conciencia en las estrellas, que al mirarle le devolvían un resplandor. Pues el hombrecillo veía en aquellas páginas el reflejo de su amor. "Bendito Rachmaninov" pensó para sus adentros. He de verla por siempre a una distancia temporal, pide al tiempo que vuelva... vuelve.
La noche avanza pesada y pausadamente, solo una luz, como sacada de una canción de Lara ilumina mi pensamiento. Donde quedo el romanticismo del pasado? Por que no solo llevarle un dulce y amargo beso?. Hermoso compás que me transporta a una vida onírica, una vida con tango, una vida mejor.
Atardecer en el puerto, grupos de personas se reunen a beber una taza de recuerdos, se oye un rasgeo enamorado, inconfundible, es el amante que le dice a su novia, me gustas, !Por que sí¡ Por que eres linda, no se necesita más razón para amar. Eres linda.
Pero llega el implacable presente, se acaban las letras y las estrellas dan paso al astro rey, la vida reluce nueva y brillante, pero el brillo conlleva la verdad y solamente me quedan las ganas de ser libre amarrado a tus pies. De tenerte, de escucharte, ganas de soñar despierto, o simplemente de soñar y no despertar, pues tal vez despierte solo, no me despiertes ¿No ves que así soy feliz?