21 de febrero de 2007


¿Será que me he empeñado en tenerte en mi recuerdo? no lo se, amada mía, más se, bien que sé, que mi amor rondó tu esquina, tiritante y solo espero paciente y expectante una respuesta, siquiera pérfida de tu cariño, y así, espere y espere, este corazón envejeció. Éste que te espero, solo y apesadumbrado se encuentra, sin embargo la llama de tu voz, que es fuego que enciende y que cautiva, lo mantiene estable y erguido. Mi mundo languidece y mi carne palidece, más tú, solo tú, sabes dar vida, con el fuego que cautiva.

2 comentarios:

Chano dijo...

no todo el fuego da vida, hay fuego que la quita!

Anónimo dijo...

jajajajajaja wey ya dicelo