29 de marzo de 2007

Cuando yo era jóven, dice mi padre, No tenía la infinidad de comodidades que tendrás tú hoy en día; sin embargo, nada se comparaba a la delicia de salir a jugar. Los llanos rodeaban la ciudad, los argentinos ríos serpenteaban por aquí y por allá, el zafírico cielo era cruzado por nubes del mas fino lino.

El olor a pan provenía lenta y alegremente de la vieja panadería de la esquina, el turquesa del mar se fundía sublimemente con el cielo. Las vivaces tuzas e invidentes topos convertían nuestro suelo en un ecosistema lleno de vida.
Esperábamos con ansia la temporada de lluvias para así lograr capturar alguno que otro renacuajo; corríamos libres, atravesando finas cortinas de tibia agua. El tiempo pasó y la modernidad nos alcanzó, trsitemente observaba como mi jardín de juegos se tornaba irremediablemente en una jugla de asfalto, cambiando a los topos por altos y sombrios edificios grises.

La modernidad tiene sus ventajas, eso lo sé, empero eso no me impide el preguntarme sobre el qué pasará cuando tú, hijo mío, nazcas; deseo que ojalá puedas ver el sol y oigas sussurar al mar azúl tal como lo hice yo, ojalá que puedas conocer verenos como los he vivído yo, que los bosques sigan donde estan, que aún exisa el dulce olor a pan... ojalá puedas conocer un mundo como el mío.

3 comentarios:

snakearian dijo...

me encanto la reflexion y al respecto solo puedeo acotar...

tu hijo solo podra observar por lo que tu luchaste para que el disfrutara....

saludos

Meruti Mellosa dijo...

Si pero tenemos iPODs (jaja). De acuerdo con que hay que luchar por la Madre Naturaleza, pero también esta bien acomodarnos por las propuestas tecnológicas. Con lo que ya no más no puedo es con tolerar que los niños no se puedan divertir con algo sin pantalla, ya sea un game boy, un celular, una televisión, la computadora, etc. No saben ya jugar, ni imaginar, ¿qué nos espera? ¡¿Qué humanidad!?

Unknown dijo...

Los niños no cambian demasiado, siempre habrá un espacio donde jugar.